Sonntag, 2. November 2014

Entrevista a Pablo Rivas




Entrevista a Pablo Rivas
Director de Viejo Tango Español

Del 7 al 9 de noviembre del 2014 se llevará a cabo la Muestra de Cine Latinoamericano “Días de Cine – Lateinamerikanische Filmtage” en el Museo de Cinematografía de Frankfurt. Se presentarán películas de Colombia, Chile, Ecuador, Guatemala y México. Entre las películas que se presentarán se encuentra el cortometraje del director Pablo Rivas, que trata de Benjamín (40) quién debe regresar a la casa de su madre, a quién no ha visto hace años.

Aprovechamos que tendremos el honor de contar con la presencia del director en Frankfurt, en los "Días de Cine" para hacerle unas preguntas:

¿De dónde surge Viejo Tango Español?

La idea de hacer Viejo Tango Español nació de una experiencia bastante personal, que fue cuando a mi abuela le diagnosticaron Alzheimer. Al principio, fue una noticia triste por el deterioro irreversible que implica esta enfermedad. Sin embargo, con el pasar de los años, la interacción con ella generaba situaciones tan divertidas que a todos en mi familia, incluso a ella, nos causaba cierta gracia. Esta naturaleza tragicómica del Alzheimer me hizo pensar que era un súper buen contexto para contar una historia. Enseguida, me impuse escribir el relato más sencillo que pudiera imaginar en este tipo de situación, lo cual paradójicamente resultó ser un proceso bastante largo. Finalmente, el rodaje lo hice en París, con un equipo franco-chileno. La post-producción de sonido la hice con un amigo ingeniero en sonido en España.

Es decir un equipo bien internacional. ¿Hace cuánto tiempo vives en París?

Vivo hace 10 años en París. Fue en esta ciudad que comencé a interesarme seriamente en el cine. Para alguien que descubre este arte y este oficio, es un lugar ideal porque uno puede encontrar un abanico muy amplio de películas. Desde los típicos blockbuster gringos hasta largos de autor desconocidos provenientes de casi todos los rincones del mundo. Todo por poca plata y en súper buenas salas.

¿Y cómo ha sido tu recorrido en el oficio cinematográfico? 

Hasta el momento he dirigido cuatro cortometrajes. "Viejo Tango Español" fue el primero y fue un gran aprendizaje en todo sentido, además que me permitió ir a varios festivales y dar a conocer mi trabajo a través de la televisión en Francia. Mi segundo trabajo fue “Vodka y Vermut”, que lo hice en el marco de un laboratorio de creación en el festival Off-Courts en Normandía, al que me invitaron desde Chile. Enseguida, participé en otro laboratorio que se llama Chacalab, en Valparaíso, donde tuve la oportunidad de co-dirigir en conjunto con otras cinco personas un tercer cortometraje titulado “Födelsedagsfesten”. Finalmente, el 2014, realicé “Chien de Rue”, un cortometraje de cinco minutos con el que gané un premio de la mejor película hecha en 24 horas en un concurso que se organiza todos los años acá en París. A su vez, dependiendo del tipo de proyecto, trabajo como editor o asistente de dirección para cine y televisión.

Tratando de hacer algunas asociaciones, en Vodka y Vermout hay una intención "surrealista" por así decirlo, luego en Chien de Rue (Perro callejero), hay también una cierta "toma de libertad", ¿qué búsqueda personal tuya podría estar tras ello? 

Sí, hoy día mi principal interés está enfocado en combinar cierto realismo con una búsqueda de lo absurdo o lo surreal en las historias que escribo. Ambos cortometrajes, “Vodka y Vermut” y “Chien de Rue” tienen en común el hecho de que fueron realizados con mucha libertad e improvisación, y en muy poco tiempo. Eso te obliga a ir directo a lo esencial, privilegiando la intuición más que la racionalidad. Es un súper buen dispositivo entonces para seguir explorando esta idea de combinar lo lógico y lo absurdo en una misma historia.

¿Nos puedes contar de tu actualidad? 

Actualmente, estoy desarrollando dos largometrajes, un documental y una ficción. El primero aborda el surgimiento y el desarrollo de las agrupaciones de personas viviendo con VIH/SIDA en Chile, desde los últimos años de la dictadura hasta hoy. Es una historia bastante alucinante porque son un grupo de personas que en los primeros años de la llegada del virus a Chile tuvieron que enfrentar la precariedad, la discriminación y la indiferencia total por parte de la sociedad y el Estado. Tras largos años de lucha, obtuvieron la cobertura universal de tratamientos e impusieron en la agenda política la necesidad de luchar contra todo tipo de discriminación. El segundo proyecto en el que estoy trabajando es una ficción que cuenta la historia de una familia que se reúne en el campo para lanzar las cenizas de su matriarca, lo que gatilla viejos conflictos que se van resolviendo a medida que avanza la película. Es un decorado único y todo ocurre en un solo día, con un grupo súper limitado de personajes.

¿Cómo se da la participación de los latinoamericanos en la escena cinematográfica de París?


En París hay espacio para todo tipo de producciones, proyectos y discursos. Ahora, el espacio para la voz de directores latinoamericanos muchas veces se confina a cierto tipo de estereotipos contra los cuales me parece que hay que luchar. En ese sentido, el trabajo de algunos directores latinoamericanos como Raúl Ruiz o Carlos Reygadas ha enriquecido enormemente la mirada que los europeos tienen de la cultura latinoamericana.


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